Hermes Solano, el juez que revoluciona la genética ganadera en Colombia
PorMelanny Orozco-24 de Marzo 2025
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Por CONtexto ganadero - 19 de Diciembre 2024
Aunque inicialmente se pensaba que la cetosis surgía exclusivamente por un balance energético negativo, ahora se sabe que su origen es más complejo, involucrando factores genéticos, hormonales y metabólicos que empiezan a manifestarse semanas antes del parto.
La cetosis, una enfermedad metabólica que afecta a las vacas lecheras, ha sido objeto de numerosos estudios en las últimas dos décadas. Así lo indicaron Renney y Charles en su artículo publicado en la revista UK-Vet Livestock, donde indicaron que la etología es mucho más compleja de lo que se pensaba.
Por ejemplo, han aparecido nuevos factores (como el descubrimiento de que la enfermedad comienza en realidad en las semanas previas al parto) y la exploración de los factores de riesgo y genética de la resistencia a la insulina. (Lea en CONtexto ganadero: Con análisis de muestras de leche desarrollan modelo para detectar la cetosis subclínica)
La cetosis causa infertilidad, pérdida de producción de leche y mayor riesgo de otras enfermedades posparto. De acuerdo con los autores, uno de los factores que causa esta condición es la hipoglucemia (deficiencia de glucosa en la sangre), y tanto esta come el exceso de ácidos grasos libres (AGL) son las causas de la infertilidad asociada a la cetosis.
La cetosis ocurre cuando la vaca moviliza grandes cantidades de ácidos grasos para compensar una hipoglucemia. Este proceso libera ácidos grasos libres, que, en exceso, se convierten en cetonas como el beta-hidroxibutirato (BHB). Aunque la presencia de cetonas es un marcador de la enfermedad, no son la principal causa de problemas como infertilidad o reducción en la producción de leche.
El impacto de la cetosis en las vacas es amplio:
Se ha descubierto que la resistencia a la insulina, exacerbada por cambios hormonales al final de la gestación, juega un papel crucial en la aparición de la cetosis. Este fenómeno, inicialmente útil para liberar ácidos grasos necesarios para la producción de leche, puede descontrolarse en vacas con predisposición genética, lo que agrava el balance energético negativo.
Estudios recientes han identificado genes asociados a la sensibilidad a la insulina y la predisposición a la cetosis. Por ejemplo, las vacas con alta expresión de ciertos genes en el tejido adiposo tienen menor riesgo de desarrollar esta enfermedad. Asimismo, la selección de reemplazos genéticamente menos propensos a la cetosis es una estrategia efectiva para reducir su incidencia en los hatos lecheros.
La prevención de la cetosis comienza antes del parto, cuando las vacas muestran cambios en su comportamiento y niveles de inflamación. Investigaciones recientes han demostrado que las vacas con mayor riesgo de cetosis presentan concentraciones elevadas de citoquinas inflamatorias, semanas antes del parto. Este estado inflamatorio puede ser un precursor de la enfermedad, similar a condiciones como la preeclampsia en humanos. (Lea en CONtexto ganadero: Una revisión a la epidemiología de la cetosis en bovinos)
Entre las estrategias más efectivas de tratamiento están el uso de glucogénicos como el propilenglicol, que ayuda a reducir rápidamente los niveles de cetonas en sangre, y la administración de antiinflamatorios no esteroides como el ketoprofeno para minimizar la inflamación. Por otro lado, la selección genética de vacas con menor predisposición a la enfermedad y mejores índices de fertilidad puede contribuir a prevenirla a largo plazo.
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