Esta producción, que combina la carne y la leche, es una alternativa económica clave para pequeños productores en Colombia. Sin embargo, para ser sostenible y amigable con el medio ambiente, requiere la implementación de prácticas como sistemas silvopastoriles, rotación de potreros, manejo adecuado del agua y conservación de suelos.
Yoni Alexander Chavarría, administrador agropecuario y extensionista de la Federación Colombiana de Ganaderos, enfatizó que uno de los criterios más importantes para lograr la sostenibilidad ambiental y económica en ganaderías doble propósito es el manejo adecuado de praderas y la rotación de potreros.
“Dividir grandes extensiones en potreros más pequeños permite un pastoreo controlado”, explicó. (Lea en CONtexto ganadero: El doble propósito como negocio)
Expertos señalan que para hacer la rotación ya no se evalúan días de descanso en las praderas, sino la altura de la planta y el índice de intercepción luminosa, que es el porcentaje de luz solar atrapado por las hojas de una gramínea. Este concepto permite conocer el punto ideal de digestibilidad del pasto.
Otro aspecto crucial es el manejo sostenible del agua. Chavarría señala que la cosecha de agua es una práctica esencial para reducir el estrés hídrico durante las épocas secas y minimizar la contaminación de fuentes hídricas.
“Instalar bebederos rotativos y evitar que el ganado beba directamente de represas protege las fuentes de agua y reduce la parasitación en los animales“, indicó.
Además, la siembra de coberturas verdes y la fertilización orgánica con los excedentes de heces del ganado son prácticas que ayudan a conservar y restaurar los suelos, previniendo la erosión y aumentando su fertilidad.
Desafíos
A pesar de los beneficios de estas prácticas, los productores enfrentan múltiples desafíos. Alexander Chavarría menciona que el acceso limitado a financiamiento y recursos económicos es uno de los principales obstáculos.
“La adopción de sistemas silvopastoriles o la compra de equipos eficientes requiere inversión, y muchos productores no cuentan con los recursos necesarios”, afirmó.
Además, la falta de capacitación y asistencia técnica dificulta la implementación de cambios que mejoren la productividad y sostenibilidad de los sistemas ganaderos.
El cambio climático también representa un reto significativo. Sequías prolongadas o lluvias intensas afectan la disponibilidad de agua y pastos, impactando negativamente la salud del ganado y la viabilidad de los sistemas productivos.
La deforestación y la pérdida de biodiversidad, resultado de la expansión de las fronteras agrícolas, agravan estos problemas, reduciendo los servicios ecosistémicos y aumentando la presión sobre los recursos naturales.
Experiencias exitosas
La ganadería de doble propósito es una actividad económica vital para muchas regiones de Colombia, especialmente en zonas como el trópico bajo, la costa norte y el Valle del Magdalena. Manuel Castro, productor de San Onofre (Sucre), es un ejemplo de cómo la implementación de prácticas sostenibles puede transformar una finca de doble propósito.
En su finca, ha aplicado la rotación de potreros y la cosecha de agua, lo que ha resultado en un aumento significativo de la producción de alimento para el ganado.
““He aprendido a dejar atrás las malas prácticas que dañan el medio ambiente. Con estos cambios, he visto cómo la productividad ha mejorado y los costos se han reducido”, afirmó.
Sin embargo, para garantizar su sostenibilidad a largo plazo, es esencial que los productores adopten prácticas que mejoren la eficiencia y reduzcan el impacto ambiental. Esto incluye no solo la implementación de SSP y el manejo de pasturas y agua, sino también la capacitación y el acceso a financiamiento.
Un artículo publicado en Campesena, titulado "Ganadería intensiva de doble propósito" resalta que este sistema productivo tiene un gran potencial para mejorar la calidad de la carne y la leche. Además, destaca que la ganadería de doble propósito se adapta a diferentes regiones del país, desde el trópico bajo hasta las zonas cafeteras, lo que la convierte en una actividad versátil y resiliente.
Sin embargo, el artículo también advierte sobre la necesidad de adoptar prácticas sostenibles para garantizar su viabilidad a largo plazo, especialmente en un contexto de cambio climático y creciente demanda de recursos naturales.
Como concluyó Chavarría, “la transición hacia una ganadería más sostenible beneficia al medio ambiente y aumenta la rentabilidad y la resiliencia de los sistemas productivos frente a los desafíos climáticos y económicos”.