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Acuerdos

por: Oscar Cubillos Pedraza- 31 de Diciembre 1969

El día que cada eslabón de la cadena láctea haga las reflexiones, mea culpas y las enmiendas correspondientes, tal cual como el sector productor las ha hecho, ese día empezará a haber clima para unos nuevos acuerdos.

Hace un par de semanas la cadena de arroz llegó a un importante acuerdo de precios en donde sus integrantes encontraron un punto en común para garantizar la rentabilidad de todos sus miembros. Dicha negociación se realizó pensando en el bienestar de los productores, quienes deben asumir riesgos de clima, fitosanitarios e incluso de orden público. Lo mínimo que se les puede garantizar es un precio justo.

Situación muy diferente es la que se nota en la cadena láctea. Al contrario, y casi desde su misma expedición en 2012, la industria lo que ha querido es desmontar la Resolución 017 que garantiza un pago mínimo por calidad al productor, un pago justo; y poder establecer un sistema de libre mercado: único instrumento válido la fuerte industria.

Tan intenso ha sido su cabildeo, al que llamaron “acuerdo”, que en 2018 lograron establecer la Resolución 083 que implementa en las Zonas más Afectadas por el Conflicto – ZOMAC, un precio pagado al ganadero de acuerdo con las cotizaciones internacionales de leche en polvo entera.

Este precio de la Resolución 083 que hasta ahora ha sido más bajo que el de la Resolución 017 tendría como objetivo realizar compras al productor con el único fin de exportar. Casi tres años después de expedida la 083, poco o nada se ha exportado por parte de la industria a través del precio ZOMAC; y lo que sigue pretendiendo es desmontar la Resolución 017 de 2012, la única norma que protege al ganadero.

Por fortuna, la opinión pública ya ha entendido que las ineficiencias en la cadena de valor también se concentran de forma amplia en el transporte, la transformación y procesamiento, así como en la comercialización. El discurso que la culpa es del productor es cosa del pasado.

De hecho, las mismas cifras internacionales comparadas así lo dicen. En Colombia el precio del litro de leche pagado al productor en finca hoy es de USD0,33 idéntico al de Brasil, pero muchísimo más bajo que el de EE. UU. que registra USD0,45, mientras que en Chile es USD0,39 y en la Unión Europea 0,38.

La pregunta que muchos se hacen es, si aquí al productor le pagan 12 centavos menos que en EE. UU. por cada litro de leche, cómo es que terminamos importando altos volúmenes de derivados lácteos desde el país del norte. Por supuesto, el productor colombiano hace la tarea y elabora el litro de leche dentro de un margen competitivo frente a otros países, pero se pierde la competitividad en el transporte, la transformación y la venta.

Por supuesto la calidad de las vías terciarias en Colombia es de un bajísimo nivel, mientras que las de EE. UU. están siempre al día. La situación es idéntica con la industria nacional con más ineficiencias frente a la industria lechera de las potencias ganaderas.

Así las cosas, el día que cada eslabón de la cadena haga las reflexiones y mea culpas correspondientes, tal cual como el sector productor las ha hecho y ha tratado de corregirlas sabiendo que hay mucho por delante; ese día empezará a haber clima para unos nuevos acuerdos.