Productores consultados hablan de 35 mil familias que derivan su sustento de la palmicultura en el Cesar y que hoy están afectadas en su empleo y en su producción, cuya reducción estiman entre 40 y 50 %, de un estimado de 86 mil hectáreas sembradas en esta región del país.
Ríos completamente secos y reservorios que ya no existen, producto de una sequía prolongada, desde hace 3 años, acentuada aún más por el fenómeno de El Niño, es la cara de la crisis que muestra hoy el agro en el departamento del Cesar y particularmente la palmicultura, expresó Jens Mesa Dishington, presidente Ejecutivo de Fedepalma.
Las palmas han sucumbido al verano intenso y los daños ocasionados son severos, registrándose disminución de la producción entre 40 y 50 % y en algunos casos, incluso, pérdidas de las mismas en los municipios de Curumaní, Chiriguaná y Becerril, entre otros, al punto que son muchos los pequeños palmicultores que hoy sienten que lo han perdido todo. (Lea: Ganaderos cordobeses no soportan más la falta de lluvias)
Ante esta situación, el dirigente gremial planteó la necesidad de que el Gobierno Nacional adopte medidas de emergencia que permitan a los productores compensar la pérdida de ingreso que están afrontando por la aguda sequía que viene afectando los cultivos de palma de aceite en el Cesar y otros departamentos de la Costa Atlántica.
“El Gobierno debe adoptar medidas de choque similares a las que empleó cuando la ola invernal afectó la agricultura del país, hace algunos años”.
Durante un recorrido por la zona afectada, Jorge Luis Flórez Guerra, palmicultor del municipio de Becerril, con una mueca de incertidumbre en su rostro, habló de su situación desesperada. Narró que tenía sembradas 14 hectáreas de palma de aceite, que le dejaban un resultado de $5 millones mensuales para sostener su cultivo, pagar jornales, vivir con su familia, servicios, alimentación y colegios y hasta la universidad de una hija. Hoy está al borde de la quiebra. (Lea: Ganaderos de Zapatoca se sienten abandonados por el Gobierno)
“En el año 2012, llegué a sacar 40 toneladas mensuales, teníamos un cultivo próspero, porque es una palma agradecida que aguanta más que todos los cultivos. Pero, hoy por hoy, no estoy sacando ni una tonelada, lo máximo 600 o 500 kilos que no alcanzan para nada, me pagan por eso si acaso $150 mil y debo un millón mensual de solo crédito.
Con unos compañeros que están en la misma crisis, nos hemos reunido y estamos pensando salir a la calle a pedirle ayuda al Gobierno, necesitamos pozos profundos y plazo para pagar. Hoy no hemos almorzado y ya no nos fían ni en la tienda. Estamos pasando necesidades desde que los ríos se secaron y a eso súmele, estas temperaturas de hasta 42 grados”, dijo mirando al cielo.
Asimismo, Joaquín Tomás Ovalle Pumarejo, presidente del Comité de Arroceros del Cesar y La Guajira, palmicultor y ganadero del departamento del Cesar, expresó que esta es la peor crisis que ha tenido el departamento en toda la existencia del cultivo, en esta zona, “porque tenemos un déficit de lluvias que lleva 3 años y desafortunadamente el Gobierno Nacional no ha escuchado nuestro clamor en torno a esta problemática”.
Dijo que se ha afectado el empleo de 35 mil familias que derivan su sustento de la palmicultura y que en el Departamento del Cesar se estima que hay más de 86 mil hectáreas sembradas con palma de aceite, de las cuales están en crisis por lo menos 32 mil, reflejando una baja significativa en su producción. (Lea: Sequía incide en la producción y consumo del sector ovino-caprino)
“Necesitamos que el Gobierno adopte medidas de emergencia, un plan de choque en materia crediticia, porque la cartera de los créditos con el Banco Agrario, por ejemplo, está en el orden de los $25 mil millones. Es urgente dar un tratamiento especial a los productores, concediéndoles plazo para que puedan atender sus obligaciones, entregando créditos frescos con los cuales se puedan construir pozos profundos y así tratar de salvar esa palma que está agonizando por la aguda sequía”.
Argumentó que pedir un crédito no es un proceso fácil en Colombia y por otro lado los plazos de los mismos no tienen muchas veces relación con el tipo de cultivo, ya que en el caso de la palma, es de tardío rendimiento y tiene una etapa improductiva de 4 años.
Sembrar una hectárea de palma en el Cesar está en el orden de los $11 millones, sin incluir el riego, y ya con el sistema hídrico adecuado hay que sumar $6 millones, para un total de $17 millones por hectárea, explicó Ovalle Pumarejo.
“No le estamos pidiendo al Gobierno que nos regale nada pero sí años de gracia en los créditos para poder pagar cuando haya producción, porque si la situación no cambia los pequeños productores desaparecerán”. (Lea: 5 datos que usted no sabía sobre pérdidas por fenómeno de El Niño)