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Plantas de sacrificio en Atlántico necesitan más control

Foto: Archivo

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Denuncian mal estado en plantas de sacrificio en Atlántico

por: - 31 de Diciembre 1969

Según lo denuncian los habitantes del departamento, es urgente que se haga seguimiento y control a estos establecimientos cuyas instalaciones se encuentran en un estado deplorable.

Según lo denuncian los habitantes del departamento, es urgente que se haga seguimiento y control a estos establecimientos cuyas instalaciones se encuentran en un estado deplorable.

Un alto porcentaje de los mataderos que funcionan en los municipios del Atlántico, no cuentan con las más mínimas especificaciones exigidas por la ley, en lo relativo a su dotación y sus condiciones sanitarias. William Jiménez, ganadero y agricultor de Barranquilla, denuncia que se trata de una realidad alarmante que muestra la desidia que siempre ha imperado en esta zona del país para esta clase de establecimientos.

Es urgente el cierre de los mataderos en varios municipios atlanticenses cuyas instalaciones se encuentran en un estado deplorable. Un hecho que justifica la necesidad de tomar cartas en el asunto por parte de los alcaldes municipales y las autoridades sanitarias del departamento”, afirmó Jiménez, quien ratificó que la importancia de los mataderos, como se les llama popularmente, es evidente para las comunidades, puesto que sus operaciones involucran a miles de personas consumidoras de carne.

Ante eso, la Corporación Autónoma Regional del Atlántico, CRA, comenzará un estricto seguimiento a estas plantas de sacrificio porque, según lo indica su director, Alberto Escolar Vega, “esta es una gestión muy necesaria ante la anómala situación que se presenta en esa zona del país”.

La conclusión a la que llega la comunidad, es que la mayoría de alcaldes en este territorio nacional, no le están prestando la atención que se merecen estos establecimientos. Así lo asevera Daniel Vergara, ganadero de la región, quien ratifica que a estos lugares “se les destinan las peores instalaciones sin ninguna de las especificaciones que exigen las normas sanitarias”. Ahora, sólo queda esperar que esta situación cambie para que las plantas de sacrificio en el Atlántico dejen de ser construcciones en ruinas, mal olientes y contaminadas.