María Antonia, la niña que más ama a los Guzerá

Por: 
Mayra Pallarez
19 de Diciembre 2016
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María Antonia Torres Díaz, una ganaderita de Córdoba de 4 años de edad apasionada por los Guzerá. Foto: Ana Díaz.
María Antonia Torres Díaz es una niña de 4 años de edad que desde que nació ha estado rodeada de toda clase de animales, especialmente de bovinos de la raza Guzerá. Estos se han convertido en su gran pasión. 
 
Esta pequeña proviene de una familia de tradición ganadera por ambas partes. Su papá es veterinario y su mamá zootecnista.
 
La familia de Ana Díaz, mamá de María Antonia, ha estado vinculada a la actividad ganadera por más de 70 años. Su padre, abuelo de la ganaderita, es propietario de la Hacienda Santa María ubicada en Montería, Córdoba, y ha sido criador de Guzerá por mucho tiempo y un ejemplo a seguir para la niña. (Lea: Raza Guzerá, la doble propósito más versátil)
 
El papá de María Antonia, también es ganadero. Es criador de Brahman rojo y dueño de la Hacienda El Darién. 
 
Ganadera desde que nació
 
Desde pequeña, María Antonia desarrolló un gusto y un amor por los Guzerá y por los animales en general. Siempre ha estado rodeada por bovinos de esta raza, por caballos, y por mulas. Es una apasionada por los equinos y practica chalanería. 
 
"A ella la encanta la ganadería no solo porque es lo que vive a diario sino porque tiene un ángel muy bonito y eso lo sienten los animales", manifiesta su mamá.
 
Su primera palabra fue 'Toto', el nombre de una de sus vacas preferidas y después empezó a decir 'Bonito', el de un toro Guzerá que nació casi para la misma época que ella. Hoy en día es un animal de 4 años que pesa 900 kilos y está suelto en un potrero en la finca. Ella acostumbra a llamarlo por su nombre. Cuando llega a la finca le grita 'Bonito', 'Bonito' y este acude hacia ella, como cuando un perrito se le acerca a su amo
 
La pequeña empezó a gatear persiguiendo al toro desde que este era un ternero. Debido a que los establos de la finca se encuentran muy cerca del quiosco donde la familia se sienta a departir, siempre debieron tener mucho cuidado porque ante el menor descuido se les escapaba. (Lea: Los secretos los cuernos de la raza Guzerá)
 
"Cuando íbamos a ver, ella estaba metida en uno de los establos", recuerda entre risas su progenitora. 
 
Sus padres nunca la pierden de vista y siempre están pendientes de ella. A pesar de que ‘Bonito’ es un toro muy manso, no deja de ser animal. Sin embargo, nunca se ha presentado un incidente entre ellos
 
"Bonito la ama. Yo creo que reconoce a la perfección su voz y su olor porque hemos intentado montarle a otros niños en su lomo y no se deja. La empatía que él tiene con María Antonia es única", cuenta Ana. 
 
Los animales son su presente y su futuro
 
La ganaderita se caracteriza por su seguridad y tranquilidad cuando está cerca de los animales. Esa energía se las trasmite y por eso ellos le responden tan bien. (Lea: Pequi, la vaca guzerá que batió récord con 34,40 litros de leche)
 
Todos sus juegos tienen que ver con vacas, caballos, perros, cerdos y demás. María Antonia sueña con ser veterinaria y de hecho afirma que ya lo es.
 
Ella dice que cuando sea grande va a dirigir un centro al que desde ya bautizó como 'Clínica Pet'. Allí va a atender a toda clase de animales y a todos los curará
 
María Antonia no solo se siente cómoda cerca de las vacas y de los caballos, también maneja ovinos y ha sido campeona ovejerita, 2 años consecutivos en la Feria Nacional de Ovinocultores. 
 
Igualmente le encantan los cerdos. Ya ha asistido partos, con la supervisión de sus padres o del encargado de la finca y no le tiene asco a la sangre. Se mete de lleno en su papel de 'veterinaria'.
 
Los regalos de Navidad que pide esta pequeña son animales por eso ya cuenta con una gran colección. Es dueña de 'Campanita' una yegua y de 'Bikina', 'Novedad', 'Adena', 'Bonito' y 'Avatar Torres', bovinos. Este último, un Guzerá, ella misma lo bautizó en honor a una película que se había visto y a ese nombre decidió agregarle su apellido. (Lea: Bovinos Guzerá no pierden valor racial si se topizan)
 
"Yo soy veterinaria y amo los animales... Me encantan los Guzerá. Son lindos, son hermosos. La cabeza de ellos es suave y la leche es rica", dice con alegría María Antonia. 
 
El orgullo de la familia
 
María Antonia es el orgullo y el ser más preciado para la familia Torres Díaz. Ella es la luz de los ojos del señor Rafael Díaz, su abuelo materno, quien aún se sorprende de los alcances de su única nieta. 
 
Él asegura que para que las personas crean el poder que la pequeña tiene sobre los animales tienen que verla en acción pues de lo contrario es imposible.
 
Debido a que su familia es de tradición ganadera por lado y lado, y este es el negocio al que se dedican, ellos siempre le explican que viven y obtienen su sustento de los animales y le inculcan que hay que cuidarlos, respetarlos y valorarlos
 
Sin embargo, a la ganaderita no le gusta vender a los animales de la finca. Aún no comprende bien y no acepta este tema, pues es muy apegada a ellos. (Lea: 3 razas cebú reconocidas por ser las más mansas)