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columna

Unidos, como nunca

por: CONtexto ganadero- 31 de Diciembre 1969

Aun se sienten voces sobre le fallo de la Corte Internacional de Justicia en el sonado caso de San Andrés.

Aun se sienten voces sobre le fallo de la Corte Internacional de Justicia en el sonado caso de San Andrés. Las seguiremos sintiendo porque de por medio hay una decisión extraña, la Corte se salta su propia jurisprudencia para dar una sentencia que cercena en principio casi 80 mil kilómetros de mar a Colombia, pero que abre las puertas para que en el futuro Nicaragua continúe sus reclamaciones, como lo advirtió la canciller María Angela Holguín.

Las condiciones del fallo, que tildan de inapelable, no dejan de ser odiosas para los colombianos, cuando la misma Corte desconociendo el camino natural de este tipo de litigios, arrebata una porción valiosa de espacio donde se ubica una de las áreas protegidas de biosfera marina más importante del mundo y además una despensa irremplazable en la zona para nuestros pescadores.

Con un gran esfuerzo se han constituido en San Andrés asociaciones de pescadores artesanales que derivan su sustento de lo que el mar les entrega y a raíz del pensamiento asociativo estamos llegando a mercados tan importantes como los Estados Unidos o Europa.

Esto no puede frenar en seco, así lo propusimos a la Cámara de Representantes y como seguimiento sesionamos en la Isla el 27 de noviembre. Nuestro esfuerzo debe estar enfocado en los miles de sanandresanos que viven de la pesca, cuyos bancos –como ya se dijo- están ubicados en las aguas que el fallo entregó a Nicaragua.

Colombia no es un país de confrontaciones, no nos anima el espíritu bélico ni los encuentros entre estados, somos respetuosos de la normatividad por tradición, pero sabemos defender nuestras posiciones hasta que la misma norma agota esa defensa.

Bien hace el gobierno nacional al estudiar en derecho lo que parece haberse fallado de otra manera, porque así damos lecciones superiores de relaciones internacionales y defendemos nuestra soberanía con argumentos y no con percepciones individuales.

Colombia entera debe estar unida, el momento más importante empieza ahora, cuando no deben asomarse divisiones, ni búsqueda de réditos particulares. Un solo ganador debe haber de todo este episodio: nuestra patria.