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columna

Jugar con candela

por: - 31 de Diciembre 1969

Juan Manuel Santos arrodilló a los gremios. Y los acabó. Todos sabemos que a Santos no le gusta la crítica. Y que solo le gusta que le digan lo que quiere oír. En estos tres años se dedicó a acabar a todos los dirigentes gremiales que eran uribistas o los que defendían su sector con independencia.

Juan Manuel Santos arrodilló a los gremios. Y los acabó. Todos sabemos que a Santos no le gusta la crítica. Y que solo le gusta que le digan lo que quiere oír. En estos tres años se dedicó a acabar a todos los dirigentes gremiales que eran uribistas o los que defendían su sector con independencia.

Históricamente los gremios siempre son muy gobiernistas. Pero también defienden sus políticas sectoriales y ganan debates económicos que los fortalecen como interlocutores legítimos ante el Gobierno y ante sus agremiados. Con Santos, no solo no han ganado una sino que ni si quiera tienen espacio sincero de interlocución. (Lea: Gremios piden respeto por la representatividad)

Un dirigente gremial recibio tremenda reprimenda del presidente por hacer críticas a un proceso de negociación de un tratado comercial y otro fue sacado de una gran ceremonia en China por criticar el hecho de que otros dirigente gremiales no estuvieran presentes como parte de la delegación.

Santos y el exministro Juan Camilo Restrepo lograron sacar a Sonia Navia como presidente de Fedepapa sin importarle quien se quedara. Hoy tienen a los paperos levantados. Logró Santos en contra de su exministro colocar a un incompetente en la Federación de Cafeteros. Tiene a los cafeteros levantados. Presionó la salida de la presidente del gremio algodonero. Tiene a los algodoneros levantados. Acorraló a los dirigentes gremiales de las flores y otros sectores que recibieron apoyos del gobierno Uribe acusándolos de corruptos y los tiene callados. A los lecheros y a los ganaderos los tiene acusados de paramilitares o de mano negra e incluso a este último le armó un gremio paralelo. (Lea: Gremios, a la expectativa de los recursos prometidos por el Gobierno)

Santos hoy reina a través de la intimidacion o del chantaje en el sector gremial. Lo que le permite devolver al país a la discusión de reforma agraria de 1936 impunemente o conducirnos lentamente al cataclismo agrario sin que ninguno de los otrora peleadores dirigentes gremiales, con excepción de 'pepe' Lafaurie, se a atrevan a levantar la mano. Santos logró a ojos de sus afiliados deslegitimar a los dirigentes gremiales del sector agrario.

Pero también ha logrado desinstitucionalizar un escenario de concertación económica que hoy enfrenta un grave riesgo, el de ser desbordado por

sectores que ante la insatisfacción son recogidos por actores políticos que ideológicamente son contrarios al Gobierno. Hoy, al Movimiento por la dignidad cafetera, que surge de las entrañas del Polo Democrático, se le unen el movimiento por la dignidad papera y la dignidad lechera. Estos últimos con diversos capítulos regionales y en preparación para un gran paro el próximo 19 de agosto.

El presidente Santos que prefiere gobernar con sus amigos, en especial los de golf y de poker, ahora se enfrenta a una nueva realidad. La gobernabilidad que construyó con los políticos se le desmorona y con los sectores económicos se va a pique. Mantuvo con grandes despliegues publicitarios la caña de un buen gobierno pero este se resquebraja ante la incompetencia gerencial y los resultados económicos en especial en el agro. (Lea: El Gobierno no escucha a los gremios, solo a las Farc)

Santos le entrega en bandeja los campesinos cocaleros a las Farc en el Catatumbo. Y ahora le entrega el gremialismo en el campo al Polo Democrático. Quizás a eso se refería cuando hablaba de ser un traidor de su clase. No lo creo. Más bien jugó con candela y ahora el presidente sale quemado. Cada día Santos se parece más a Rafael Caldera. Que susto.