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José Félix Lafaurie Rivera

Foto: Fedegán FNG

columna

El fuero y las dudas de la comisión

por: José Félix Lafaurie Rivera- 31 de Diciembre 1969

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos – CIDH, se apuró a pronunciarse frente al proyecto de Ley que cursa en el Congreso de la República para reformar el Fuero Militar, una necesidad sentida de los miembros de la Fuerza Pública para garantizar la aplicación de una justicia especializada para una situación también muy específica, como es la derivada de los delitos que, eventualmente, se puedan cometer en el entorno del uso legítimo de la fuerza armada por parte de los militares y policías.

Y se nos antoja una reacción apurada e innecesariamente preventiva, porque, según los informes noticiosos, “el secretario ejecutivo de la CIDH, Emilio Álvarez Icaza, indicó que la Comisión todavía tiene que emitir una valoración sobre la propuesta, pero que desde ya se advierte el peligro que conlleva de crear un "retroceso" en la jurisprudencia regional sobre la materia”.

Es decir, que sin haber siquiera estudiado y valorado la propuesta, la Comisión se atreve a prejuzgar temores sobre impunidad en delitos de lesa humanidad, en desapariciones forzadas y agresiones sexuales por parte de miembros de la Fuerza Pública, lo que, a nuestro juicio, es una interferencia indebida en el proceso legislativo del país y, sobre todo, es una graciosa contribución a los sectores interesados en satanizar a la Justicia Penal Militar y al Fuero Militar, que son los mismos interesados en desmoralizar a nuestros soldados y policías en su lucha valiente contra el terrorismo y la delincuencia en todas sus formas.

El Gobierno, a través del ministro de la Defensa, ha reiterado que la ampliación del Fuero Militar no es un expediente de impunidad y, entre otros reparos, que el Gobierno está de acuerdo en que los jueces militares no sean oficiales activos. Pero nada es suficiente para la CIDH.

Los falsos positivos y algunos casos aislados de delitos sexuales, sobre los cuales, de hecho, ha actuado la justicia ordinaria, le han servido a los enemigos de la Fuerzas Militares y de Policía para desacreditar el tema del Fuero Militar ante este organismo y también entre la opinión pública. Hace parte de la combinación de todas las formas de lucha. Es una forma ‘aséptica’ de ganar en los estrados judiciales las batallas que se pierden en la selva.

Si, como afirman las encuestas, las Fuerzas Militares y de Policía están entre las instituciones mejor valoradas por los colombianos, esos mismos colombianos deberían demostrar con hechos esa estimación, a través de un frente unido para defender el derecho de nuestros héroes a un sistema de justicia que reconozca su realidad y garantice sus derechos.

A la CIDH, gracias por su preocupación, pero confiamos plenamente en el buen juicio del Gobierno y del Congreso de la República en tema tan delicado, para hacer a un lado en la discusión el proceso de intencionada satanización de todo lo que tenga que ver con Justicia Penal y Fuero Militar, y lograr una reforma que garantice justicia debida y quede blindada contra cualquier posibilidad de impunidad.

De encime

Frente a la tregua unilateral de las Farc, ahora tenemos que darles las gracias por permitirnos unas fiestas decembrinas en paz. Nos parece que detrás de tanta generosidad está la intención de proyectar ante la comunidad internacional el novelón de ‘Las cándidas Farc y el Gobierno desalmado’.