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columna

El botín de los caminos vecinales

por: María Elvira Bonilla- 31 de Diciembre 1969

El Gobierno Nacional colocó la impresionante cifra de un billón y medio de pesos para ser invertidos para contratar las vías terciarias en los campos de Colombia; hasta ahí todo bien y digno de aplauso.

El Gobierno Nacional colocó la impresionante cifra de un billón y medio de pesos para ser invertidos para contratar las vías terciarias en los campos de Colombia; hasta ahí todo bien y digno de aplauso.

Pero, menudo pecadillo se los entregó para su ejecución a los congresistas de la coalición de Gobierno, desde David Barguil hasta Juan Fernando Cristo, pasando por todos.  El reparto por municipios y departamentos y político beneficiado, detallado y milimétricamente asignado con frio rasero político, aparece registrado en una matriz elaborada por los técnicos de Planeación Nacional, incluye desde pequeñas obras de $200 millones hasta vías de $7000 millones.

No son otras que las platas de las regalías transformadas en mermelada –al  decir del cínico exministro de Hacienda  Juan Carlos Echeverri (premiado con la representación de Colombia en el BID), autor de la Ley de regalías que hace posible este exabrupto y otros más. Los felices beneficiarios del escandaloso reparto de los dineros públicos con claros fines electorales coronaron el domingo pasado.

El Gobierno Santos  convirtió en botín electoral los recursos para atender una de las necesidades más acuciantes de las pequeñas comunidades rurales  y uno  de los principales cuello de botella de nuestra producción agropecuaria, de campesinos y agroempresarios. Son los carreteables inexistentes o intransitables,  única posibilidad de comunicación de  los campesinos en sus veredas con  las cabeceras municipales para ir a mercar, a donde el médico y los hijos a la escuela, para sacar la cosecha sin que los fletes lo arruinen o la mala vía le dañe los productos. No hay derecho presidente! convertir esta urgencia en un desecho politiquero.

Musa Basile, el mayor elector de la coalición del Gobierno fue el campeón. El Gobierno le entregó $ 68 mi millones para el mejoramiento de vías terciarias no solo en su departamento Córdoba, sino en otros departamentos- 6 en Antioquia, 2 en Bolívar, 7 en Sucre y de a una en Magdalena y Tolima -. Ya se sabe a qué se dedicó durante sus cuatro años en el Congreso donde no abrió la boca pero en cambio construyó su maquinaria de contratos y fabricante de votos que le produjo 145 mil 452 sufragios, el triple de  los que obtuvo en el 2010. Suerte similar, sin tanta extravagancia,  obtuvieron los favorecidos  con los contratos de las vías terciarias como aparece en un informe de www.las2orillas.co  http://www.las2orillas.co/las-vias-terciarias-del-senador-musa-besaile-y-los-otros-150-congresistas-favorecidos/

Esta piñata que cubre otras inversiones prioritarias del país como las del Fondo Nacional  de Desastres  y el sector de minas y energía, fueron manejadas en el “computador de Palacio” por  Aurelio Iragorri,  hoy ministro del interior y Juan Mesa entonces Secretario de la Presidencia y ahora integrante de la cúpula de la campaña reeleccionista, encargados de ver convertir las partidas presupuestales en apoyo legislativo.  

Por cuenta de la mermelada http://www.las2orillas.co/el-efecto-mermelada-en-los-votos-de-los-20-congresistas-que-mas-plata-recibieron/y de otras ayudas  ilegales, circularon especialmente en las regiones, rodos de dinero público, convertida en la variable fundamental de las elecciones colombianas, con campañas  a Senado que no bajan de $3.000 millones y pueden llegar a los 7.000 millones. Es no solo la prostitución y la degradación de la política sino su ingreso definitivo al carrusel de la corrupción, alimentado desde la propia Casa de Nariño obsesionada desde hace meses en ganar la  reelección, a cualquier precio.