Las fuertes lluvias han provocado desbordamientos, deslizamientos y pérdidas incalculables en el sector agropecuario. Ganaderos enfrentan dificultades para alimentar a sus animales y mantener su rendimiento, en tanto que apenas les pagan por la leche que comercializan.
La emergencia invernal en Cundinamarca ha puesto en jaque a productores agropecuarios de distintas zonas del departamento.
Según informó el gobernador Jorge Emilio Rey, ya se han registrado 51 emergencias en más de 30 municipios, con la provincia del Tequendama como la más afectada.
Los organismos de gestión del riesgo continúan en alerta, monitoreando el nivel de los ríos y atendiendo las emergencias generadas por el invierno. (Lea en CONtexto ganadero: Ganaderos de Cundinamarca, en crisis por cortes de luz, vías e inseguridad)
“El nivel de los ríos Bogotá, Magdalena y Sumapaz sigue en ascenso, generando riesgo de desbordamientos en Tocaima, Ricaurte, Girardot, Puerto Salgar y Cabrera. En municipios como La Mesa, Nilo, Quebradanegra, Guaduas y Nimaima, los estragos de las lluvias incluyen inundaciones y deslizamientos, con daños en vías, viviendas y cultivos”, aseguró el gobernador en declaraciones a los medios.
Sin comida para el ganado
Los productores no han estado extenos de daños. Las lluvias han afectado gravemente los pastizales, lo que ha puesto en riesgo la alimentación del ganado y la producción de leche. La situación es crítica para pequeños productores que dependen exclusivamente de la actividad agropecuaria para su sustento.
Sandra Amaya, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Puente Plata y presidenta de Asojuntas de Fúquene, compartió con CONtexto Ganadero el difícil panorama que enfrentan los productores de la región.
“El problema es que nosotros no esperábamos que fuera en marzo, sino en abril, que hay más agua de lo normal”, expresó con preocupación.
Amaya tiene una finca con 22 vacas entre ganado lechero y novillas, además de 150 gallinas ponedoras. Sin embargo, la ola invernal ha generado estragos en sus pastos.
“El nivel del agua ha subido tanto que los potreros se están inundando y el pasto comienza a pudrirse. Si la raíz se daña, el ganado ya no lo consume, y eso nos deja sin alimento para los animales”, explicó.
La situación no es nueva para los ganaderos de la región. Amaya recuerda con angustia las pérdidas sufridas en los inviernos de 2006 y 2011.
“Tuvimos que vender novillas que valían 3 o 4 millones de pesos en 300 mil pesos, porque nos quedamos sin pasto. En 2006 llevábamos 75 vacas a Cogua y llegamos con 30, porque la mayoría se enfermó y murió”, relató.
Ayudas insuficientes
Además del daño en los potreros, la producción de leche se ha visto afectada. El agua y el barro dificultan el proceso de ordeño, lo que podría impactar en la calidad y cantidad del producto.
“La máquina de ordeño alcanza a coger mugre y barro, y la leche ya no es la misma en cantidad ni calidad”, afirmó Amaya.
Los productores también enfrentan problemas con la comercialización. En medio de la crisis climática, el precio de la leche en la región varía entre $1.400 y $1.650 por litro, una cifra que no cubre los costos de producción.
“Estamos produciendo, pero lo que nos pagan no compensa las pérdidas”, aseguró la líder campesina. (Lea en CONtexto ganadero: ¡Atención! Lluvias extremas golpean la ganadería en Tolima)
A pesar de los estragos recurrentes por el invierno, las ayudas gubernamentales siguen siendo insuficientes para los ganaderos afectados.
“En el 2011 vivimos de los ahorros y de otros negocios. Las ayudas solo nos llegaron seis meses y fueron de $600.000, cuando nuestras pérdidas superaron los 100 millones de pesos”, recordó Amaya.
La falta de soluciones estructurales preocupa a los productores, quienes temen que la historia se repita sin cambios significativos.
“Ese es el pan de cada día de nosotros los que vivimos en el campo. Son pérdidas incalculables”, concluyó.