Un incendio intencional y un violento hurto de ganado dejaron devastados a los miembros de la familia Rozo en el Cesar, quienes lamentan la pérdida de ejemplares de alta calidad destinados a la exportación.
El campo colombiano sigue siendo víctima de la inseguridad y la violencia. El ganadero Ernesto Rozo fue el protagonista de un vil acto para arrebatarle sus animales que ya estaban cebados y listos para ser enviados al exterior.
En su predio, ubicado en la carretera que conduce de Aguachica hacia San Martín, los delincuentes utilizaron una estrategia premeditada para distraer a los habitantes de la finca y ejecutar el hurto sin mayores obstáculos. (Lea en CONtexto ganadero: La inseguridad en el Cesar no termina, se reinventa)
Todo comenzó el jueves 20 de marzo, cuando un incendio de grandes proporciones estalló en la finca de la familia Rozo, ubicada en la zona rural de Aguachica. El administrador y un operario de la finca, junto con vecinos, lograron sofocar las llamas con el apoyo de maquinaría de cultivos. Los bomberos llegaron horas después, hacia las cinco de la tarde, cuando el fuego ya estaba bajo control.
Rozo, quien no pudo llegar a la finca debido a que no se encontraba en la región, respiró aliviado al saber que el incendio había sido controlado. Sin embargo, lo que nadie imaginaba era que el desastre había sido solo el comienzo de una cruel estrategia para llevar a cabo un robo millonario de ganado brahman comercial.
Historia detrás de la tragedia
El relato de Ernesto Rozo estremece al evidenciar la vulnerabilidad de los campesinos frente a grupos armados que actúan con total impunidad.
Según narró el ganadero, tras controlar el incendio, el administrador y el operario se disponían a regresar a la casa cuando fueron interceptados por cuatro hombres armados que los obligaron a descender de sus caballos. Otros tres hombres aparecieron y los encañonaron, llevándolos a una habitación, donde ya se encontraban amordazadas la esposa del administrador y su bebé de apenas 20 meses.
“Nos dijeron que eran del ELN y que sabían dónde vivían nuestros familiares. Nos acusaron de haber incumplido una extorsión, algo completamente falso, ya que nunca hemos recibido amenazas de ese tipo”, relató Rozo. Los delincuentes aseguraron que no estaban allí para robar pertenencias ni teléfonos, sino que venían exclusivamente por el ganado.
A lo largo de la noche, los delincuentes obligaron al administrador a reunir los animales previamente seleccionados, un total de 28 ejemplares de gran tamaño, con peso superior a los 650 kilogramos cada uno.
Se trataba de ganado destinado a la exportación y difícil de comercializar localmente debido a su peso y características específicas. Sin embargo, la banda parecía estar bien organizada, conocía el tipo de ganado y tenía claro cómo trasladarlo.
Rozo afirmó que “los bovinos ya estaban apartados en lotes específicos, listos para ser llevados. Fue evidente que estos hombres habían hecho inteligencia desde días antes”. Los delincuentes incluso trajeron comida y consumieron víveres de la finca mientras mantenían bajo amenaza a la familia.
Antes de marcharse obligaron a la esposa del administrador a prepararles el desayuno, demostrando una frialdad inquietante.
La dramática llamada
Una vez los delincuentes abandonaron la finca, el administrador se comunicó con Rozo para informarle sobre lo sucedido. “Es desesperante saber que pueden robarte de esta manera y que nadie hace nada para protegernos. Nos sentimos completamente abandonados por el Estado”, lamentó la víctima, cuya familia ha sufrido múltiples incidentes de violencia, incluido el secuestro de su padre en 2019.
Efraín Gutiérrez, líder de los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz en el Cesar, manifestó su preocupación y respaldo ante esta alarmante situación: “Estamos trabajando en coordinación con la Policía de Carabineros para dar con el paradero de los animales”.
El caso de Rozo es uno de muchos. Los ganaderos de Colombia enfrentan constantemente la amenaza de grupos armados que ven en la actividad ganadera una fuente fácil de recursos. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Por qué se perpetúa la inseguridad y la impunidad en el sector rural?)
Pese a la intervención de las autoridades en la zona, la incertidumbre persiste, y la falta de resultados concretos deja un sentimiento de desamparo en quienes día a día se esfuerzan por mantener viva la producción agropecuaria.
Rozo concluyó que “nosotros siempre hemos trabajado honestamente, nunca hemos tenido problemas con nadie, y ahora enfrenamos esta pérdida devastadora”.