Nutrición del ganado: más que dar pastos, agua y suplementos al azar

Por: 
Sully Santos
26 de Octubre 2015
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nutrición bovina
Cada hato debe tener definida una dieta nutricional, dicen expertos. Foto: César García y Juan Rafael Restrepo.
La elección de una adecuada dieta alimenticia para los bovinos es el escudo más fuerte que salvaguarda al hato contra enfermedades y es la puerta de entrada al negocio pecuario competitivo, que da como resultado una producción de leche y carne de alta calidad.
 
Sin embargo, la nutrición animal no solo sugiere dar de comer a los rumiantes. La selección de pastos se hace acorde a la edad de los bovinos, tipo de raza, ubicación geográfica y razón de ser del sistema de producción.
 
En consecuencia, expertos en ganadería hablaron de los aspectos que encierra la nutrición bovina, más allá de dar simplemente pasto, agua y suplementos al azar, que van ligados a comprender el funcionamiento del sistema digestivo del rumiante. (Lea: Sobrantes de restaurantes se transforman en comida para ganado)
 
En este último punto se hará una leve pausa para explicar que cada res tiene un retículo y rumen, considerados los primeros estómagos.
 
El alimento que está en el primer compartimento se mezcla una vez por minuto con la comida que está ubicada en el rumen. Seguido está el omaso, considerado un órgano de menor tamaño respecto de los anteriores pero con alta capacidad de absorción de agua y minerales. 
 
El abomaso es el cuarto estómago del rumiante y es el encargado de producir ácidos y enzimas digestivas. En este compartimiento están las partículas fermentadas de la comida. (Lea: Una vaca enferma frusta al ganadero)
 
Cada uno de los 4 estómagos de la vaca tiene una función que al final del proceso digestivo dará como resultado la absorción de los nutrientes de la comida. Si el rumiante no recibe las raciones adecuadas para su crecimiento y desarrollo, esto se verá reflejado en su salud y estado corporal.
 
La nutrición
 
Una vez comprendido cómo funciona el sistema digestivo de los bovinos, se hablará de comida. Alex Gutiérrez, zootecnista y experto en nutrición animal, partió por decir que ante todo el ganadero debe entender que no es lo mismo alimentar una ternera, novilla, vaca seca o lactante y un ternero para ceba.
 
Tampoco es lo mismo nutrir bovinos con pasturas si unas carecen de todos los minerales o si se ha pasado el tiempo de su cosecha. Mucho menos, es tarea al azar suministrar suplementos, ya sean concentrados, silos, henos o subproductos.
 
Una vez se conoce el tipo de ganado, se pasa a definir el modelo nutricional con que se le garantizará su desarrollo y para eso se piensa en los forrajes que están integrados por leguminosas, gramíneas y sistemas silvopastoriles.
 
No olvidará elegir si se hará rotación de potreros de acuerdo a la carga animal y se definirá si se suplementará y con qué tipo de producto.  “La dieta alimenticia debe ser rica en proteínas, minerales y materia seca”, indicó Gutiérrez. (Lea: Albania, hacienda con vacas Jersey que producen litro de leche de $1.350)
 
Héctor José Anzola Vásquez, coordinador de Investigación y Desarrollo del Fondo Nacional del Ganado, FNG, administrado por Fedegán, hizo un paréntesis para discutir sobre nutrición bovina al sugerir que la dieta completa con el suministro de agua de calidad, sal y sol.
 
Si se busca que los bovinos reciban maeteria seca y energía en más cantidad, dijo Anzola, se acude a las gramíneas por encima de las leguminosas, pero si se quiere regular la ingesta de vitaminas se deben elegir estas últimas.
 
Desde su punto de vista profesional, consideró que los ganaderos pueden tener en sus predios ambos tipos de forrajes.
 
Ricardo Antonio Ramírez, ingeniero agrónomo y profesional en Gestión de Proyectos Estratégicos del FNG, explicó que un estudio previo de suelos y plántulas confirmará los valores nutricionales en cuanto a minerales presentes en ellos para que el ganado los reciba en cantidades proporcionales.
 
Con pasturas de calidad definidas en el predio, los productores podrán elegir el tipo de sales a incluir en los comederos. Según Óscar Ortiz Agudelo, médico veterinario-zootecnista, estas se dan con base a las deficiencias que el pasto pueda tener de fósforo, calcio o magnesio, entre otros minerales.
 
Por ello recalcó que las sales tampoco se dan al azar. En el mercado se encuentran algunas con más o menor contenido de ciertos minerales. “Las sales no se dan a voluntad sino que se debe tener en cuenta el estudio del suelo”, resaltó Ortiz Agudelo.
 
Luis Arturo Silgado Sejín, profesional en Valencia, Córdoba, de Gestión Productiva y Salud Animal de FNG, recordó que la dieta nutricional ideal para todo bovino es balanceada y cada aporte en carbohidratos, minerales y proteínas se convertirán en leche y carne de menor o mayor calidad. (Lea: Humidícola, pasto perfecto para reses que viven en suelos ácidos)
 
“Con una dieta balanceada se llega a indicadores más altos en materia de producción de leche y carne con alta rentabilidad y posibilidad de intensificar o mejorar. Si se asimila el concepto de alimento bovino los ganaderos son más eficientes y competitivos”, puntualizó Silgado Sejín.