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El problema es de consumo

Por Oscar Cubillos Pedraza - 13 de Marzo 2024


La economía viene deteriorada y la inflación, aunque aún es alta en términos de largo plazo, mantiene una tendencia a la baja. La crisis logística mundial fue superada y el mundo terminó adaptándose a la crisis de materias primas. Sin embargo, en Colombia algunos bienes aún se resisten a bajar suficientemente su precio, específicamente en el grupo de alimentos, y no, no es la carne.

Pero hablando precisamente de carne, en el primer bimestre del año la de res se ha incrementado solo 0,08% que es un indicador de normalidad luego de superadas las crisis mundiales, aunque sin duda debería existir reciprocidad frente a la baja del precio del novillo gordo que desde junio de 2023 ha descendido 8%, periodo en el que la carne de res ha subido su cotización 0,5%.

Sin embargo, hoy la preocupación se encuentra en los precios al consumidor de la leche y derivados lácteos que todavía no terminan de acomodarse. En el primer bimestre de 2024 el IPC de la leche líquida aumentó 1,1% y el de los quesos lo hizo en 2,9%, de hecho, la inflación anual con corte a febrero para estos dos tipos de producto fue de 6% y 4% respectivamente.

Por supuesto, debe tenerse en cuenta que por fortuna ya no registran alzas anuales como la de 2022 del 37% y 27% para leche líquida y quesos; pero para una economía que viene muy desacelerada y el bolsillo de las familias deteriorado, cualquier alza, así sea minúscula, afecta el consumo.

Es claro que el precio que se paga al productor ha caído, por diferentes razones ya expuestas la semana anterior. Desde marzo de 2023 a enero de 2024 la baja en el precio al ganadero es de 12%, en el mismo período el alza al consumidor es de 3% en leche líquida y 2% en quesos. Un diferencial entre 14% y 15%.

En ese sentido, si el problema es de consumo, solo existen dos vías que pueden incrementarlo: la primera, sube el ingreso real de las familias; la segunda, baja el precio de la leche y sus derivados, lo que incluye programas sociales con los que se pueda acceder a este alimento.

La primera no va a ocurrir, la economía viene mal e incluso el desempleo en su tendencia anual ya muestra un importante incremento que llega a 12,7% en enero de 2024. Entonces la pequeña solución coyuntural viene por el lado de la baja en precios y el fortalecimiento de programas sociales.

Algunas empresas lecheras lo han entendido y han optado por establecer descuentos y promociones, sin embargo, se requiere un esfuerzo país para recuperar la pérdida en la ingesta de más de 14 litros equivalentes - leche líquida, que cada persona ha tenido desde 2021, y eso requiere el compromiso privado y público para lograrlo.

Requerimos más lácteos y menos azucarados. El consumo de gaseosas y jugos es de 56 litros personas año, y son más susceptibles a su compra las familias de bajos ingresos, que solo pueden acceder a 38 litros de leche higienizada al año. Evidentemente allí se requiere un gran trabajo de coordinación institucional con el animo de generar un impacto positivo en la nutrición, especialmente de niños en primera infancia: lo que se haga en ellos en materia de desarrollo cognitivo, que depende de la buena alimentación, marcará toda su vida.