Pasturas megatérmicas para recuperar el hato

08 de Noviembre 2016
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Expertos recomiendan la incorporación de pasto llorón y digitaria como alternativa para complementar la alimentación del ganado. Aportan mayor estabilidad y logran mejores índices productivos. (Lea: Cuba, el pasto ideal para ganado de leche y doble propósito)
 
La incorporación de pasturas megatérmicas, como pasto llorón y la digitaria, en los sistemas productivos del sur de San Luis es una alternativa para complementar la alimentación del ganado. Técnicos del INTA Unión brindan recomendaciones sobre pautas de manejo para complementarlas con el pastizal natural debido a que aportan mayor estabilidad y logran mejores índices productivos de los sistemas.
 
Carlos Magallanes, jefe de esa unidad del INTA, destacó la importancia de enmarcar estas pasturas como alternativas complementarias en los sistemas ganaderos. “Es necesario poner énfasis en el bajo costo que tiene esta tecnología sumado a la vida útil que puede tener la pastura, con un adecuado manejo en la defoliación, y permite el descanso del pastizal para su mejoramiento”, señaló.
 
En la actualidad, el kilo de semillas de pasto llorón tiene un costo aproximado de USD6 –más los gastos logísticos de implantación–; “esto la convierte en una herramienta de bajo costo que impacta directamente en la producción de carne por unidad de superficie, sobre todo en la época de mayor tasa de crecimiento”, expresó Magallanes y agregó: “Puede soportar cargas de hasta 3 vacas por hectárea”. (Lea: 5 curiosidades del pasto que consume el ganado)
 
Para Oscar Terenti, especialista en ganadería del INTA San Luis, la consigna es tener en cuenta las particularidades del manejo debido a que se presentan cambios constantes. “Antes se trabajaba el pastoreo de la vaca de cría de octubre a marzo con pasto llorón y de abril a septiembre con digitaría”, explicó Terenti y agregó: “El aporte de la calidad de una se complementa con el crecimiento en la otra”.
 
Sin embargo, en la actualidad el productor utiliza pasto llorón de octubre a diciembre; mientras que en enero y febrero utiliza digitaría, que contiene mayor calidad. Luego, vuelven al pastizal natural o al pasto llorón hasta abril y en invierno continúan con digitaría. “Estas prácticas se traducen en tecnologías de manejo aportadas por el INTA sumado a las variantes que proporcionan los productores”, ilustró Terenti.
 
Estas combinaciones demuestran que la producción y la sustentabilidad son posibles en un sistema ganadero. En este sentido, Jorge Navarro –productor de la región– puso el foco en la importancia de la implementación de estas especies megatérmicas “para duplicar la carga y mejorar la condición de los pastizales, mediante uso y descanso en los meses estivales”.  (Lea: La lista de pastos tolerantes a los diferentes tipos de suelos)
 
“Un buen manejo del recurso forrajero va a permitir aumentar la capacidad de carga en los establecimientos, lo que tendrá un impacto productivo”, señaló Navarro para quien: “Sumado con un buen plan sanitario, va a permitir la expresión potencial del hato”.
 

Texto original en el siguiente enlace.