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Si la OMS prohibiera las carnes rojas, ¿qué gastronomías del mundo saldrían perdiendo?

28 de Febrero 2023

Imaginemos que la OMS, en un repentino ejercicio de enajenación transitoria, eleva a las carnes rojas al mismo nivel de peligrosidad que al tabaco. O peor aún: que a la heroína. Y que, de repente, todos los estados comenzaran a legislar para o bien limitar al máximo o bien prohibir el consumo de carne roja y de carnes procesadas en sus respectivos territorios. ¿Qué sería de las venerables y antiquísimas gastronomías de muchos de los países del mundo? Para algunas, un drama total. (Blog: ¿Cuánta carne roja deberíamos comer?)   Las carnes rojas forman parte de la dieta básica, ya sea popular o de alta cocina, de muchas culturas. En Europa, por ejemplo, raro es el país en el que la carne de ganado vacuno o porcino no es consumida de forma masiva. Sin embargo, las hay más dependientes y menos dependientes de tan preciados manjares (ahora, en nuestro hipotético universo, perseguidos con fiereza por la OMS y los gobiernos, aunque nuestro presidente no lo tenga claro).   Veamos cuáles saldrían perdiendo: cuáles perderían una identidad básica de su cocina.   1. La estadounidense   Los reyes de la tocineta, la principal sospechosa sobre la que se ciernen todas las acusaciones de la OMS. Estados Unidos lo cocina todo con tocineta. Es un país donde cocinar en casa, al contrario que en los mediterráneos, no es tan habitual, pero los americanos utilizan este tipo de carne para todo. Torta de tocineta, helado de tocineta, sirope de tocineta, tocineta rodeada con tocineta, tocineta por doquier. Y salchichas. Y hamburguesas. Con tocineta.   Sin tocineta, es posible que la mitad de la población del país no supiera qué comer.   2. La alemana   ¿Alguien dijo carnes procesadas? Allí donde haya algo de embutido, un alemán tendrá algo que decir. No sólo por sus proverbiales salchichas, la mayor parte de ellas hechas con carne de cerdo (y deliciosas, por cierto, aunque algo simplonas para ser el manjar por antonomasia de su gastronomía), sino también por la amplia variedad de embutidos disponibles en el país. Pasear por una feria artesanal alemana es hacerlo frente a un mosaico de piezas de bichos de carne roja. (Blog: Consumo de carne roja, importante para el correcto desarrollo muscular)   Graves problemas y disturbios prevemos para Alemania si algún día la prohibición surte efecto. Nadie sobrevive sin perder la cabeza sólo con chucrut, papa al vapor y cerveza (por muy rica que sepa).   3. La española   Es cierto, España tiene una dieta y una gastronomía muy variada. Nuestra proximidad al Mediterráneo nos ofrece fantásticos olivos, viñas y amplias parcelas para el cultivo del cereal, además de una rica remesa de saludables peces (complementados, a su vez, con la pesca atlántica). ¿Podríamos sobrevivir sin carnes rojas? Creemos que sí. ¿Queremos? Por supuesto que no.   El cerdo es el animal por antonomasia del país ("del cerdo me gustan hasta los andares"), al que ningún español le hace ascos en sus diversas formas (jamón, morcilla, chorizo, torrezno, cochinillo, lomo). A esto, podemos sumar nuestro frecuente consumo de carne de ganado bovino (chuletón, solomillo, ¡cecina!) y de ganado ovino (ternasco, lechazo, lechón, etcétera), piedras angulares de cualquier gastronomía típica del país. Nos supondría un drama inasumible. (Blog: Lo que necesita saber sobre la carne de animales alimentados con pasto)   4. La argentina   Si hay un país donde la carne es cuestión nacional, ese es Argentina. La dieta del país es célebre a nivel internacional por sus pantagruélicos y exquisitos asados, donde es la carne de vaca la reina de la fiesta (precisamente una de las culpables a ojos de la Organización Mundial de la Salud). Desconocemos hasta qué punto el país podría entrar en conflicto en caso de una prohibición de tal calado, pero como uno de los grandes exportadores de carnes del mundo, su economía se resentiría.   5. Lo que sea que comen los ingleses   Al parecer y supuestamente, algunos investigadores han obtenido pruebas preliminares que indicarían la posible existencia de una teórica gastronomía inglesa. De momento, no hay consenso en la comunidad científica sobre si el cúmulo de cosas que se ingieren en las islas diariamente puede considerarse "cocina" (más o menos, se cree que sí son "alimentos"), pero es seguro que una prohibición les dejaría sin su animal favorito: el cerdo. Tienen un montón de ellos, muy explotados.   Además, uno de sus pocos "platos" estrella es el roast beef. Se cree. Teóricamente. (Blog: Conoce los riesgos de no comer carne roja)   6. La sueca   ¿Qué decir de una nación cuyo plato estrella son las albóndigas? Cualquier sueco se siente orgulloso de ellas, pese al pequeño incidente que sus compatriotas de Ikea tuvieron hace no demasiado. La cocina sueca también depende en gran medida de carnes pesadas y grasas, y de embutidos de alto valor calórico. Hace frío y cualquier tipo de alimento es útil para sobrevivir a las bajas temperaturas. En las regiones más típicas del norte se consume con bastante frecuencia el reno.   7. La brasileña   Si bien la cocina brasileña es muy variada (acorde a un país gigantesco con miles y miles de kilómetros de costa, desde el Amazonas hasta casi el Río de la Plata), el churrasco juega un papel fundamental en la gastronomía del sur del país. Dada la cantidad de cabezas de ganado existentes en la zona, y gracias a su proximidad a Argentina, Uruguay o Paraguay (países donde el asado es un plato muy típico), el churrasco ha emergido como un elemento de exportación que se puede vender con facilidad fuera del país. Está delicioso, claro, pero es todo carne roja.   ¿Y cuáles saldrían ganando?   Es difícil decirlo, dado que las carnes rojas forman parte de la mayor parte de cocinas del planeta, aunque hay algunas que podrían prescindir de ellas y seguir siendo fantásticas. La italiana, por ejemplo (y con sus peros): podemos sobrevivir a base de pasta, pizza y risotto sin carne roja o procesada alguna. Creemos que las asiáticas controlarían el cotarro: Japón, China o Vietnam comen cerdo y otras carnes rojas, pero sus gastronomías no se enfocan sólo a ellas. Y son deliciosas. (Blog: ¿Qué hace roja a la carne?)   Publicado por @mohorte

Texto original en este enlace.